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4 de febrero de 2024
Los fermentos lácticos: ¿qué son?
Presentes de forma natural en nuestro sistema digestivo, los fermentos lácticos tienen la capacidad de transformar la lactosa, el azúcar de la leche.
Existen 4 grandes familias de fermentos lácticos
- Los lactobacilos
- Los estreptococos
- Los leuconostoc
- Los bífidus
¿Para qué sirven? 4 grandes funciones
Desde hace generaciones, los fermentos lácticos se utilizan para transformar la textura, el sabor, las propiedades nutricionales y el tiempo de conservación de un producto. Al añadir estas bacterias a la leche, por ejemplo, esta se convierte en yogur, leche fermentada, queso, crema o mantequilla. Este proceso bioquímico se llama lactofermentación.
1. Mejorar la vida útil
Estos microorganismos vivos se alimentan de los carbohidratos presentes en el alimento base —por ejemplo, la lactosa de la leche— y producen ácido láctico. La acidificación del medio permite eliminar ciertas bacterias patógenas. Los fermentos lácticos son una herramienta extraordinaria de bioprotección para los alimentos.
2. Modificar las propiedades organolépticas de los alimentos
Según los fermentos utilizados, la temperatura y el tiempo de maduración, este proceso da como resultado un producto final completamente distinto, tanto en sabor como en textura.
3. Modificar las propiedades nutricionales de los alimentos
La acidificación del medio también modifica las proteínas del alimento.
La lactosa, un carbohidrato de la leche, es difícil de asimilar para la mayoría de los sistemas digestivos adultos. Los fermentos lácticos presentes en los productos lácteos degradan, e incluso eliminan, la lactosa durante la fermentación: esto explica por qué las personas con dificultad para digerir la lactosa pueden, aun así, consumir productos lácteos y beneficiarse de su aporte de minerales (calcio), nutrientes y vitaminas.
4. Un elemento indispensable para nuestra microbiota
Las bacterias lácticas forman parte natural de la flora intestinal. Mantenerlas en un nivel equilibrado en nuestro organismo asegura el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo. ¡Un yogur puede contener hasta 13 mil millones de bacterias: un gesto sencillo para cuidar tu digestión!